viernes, 31 de enero de 2014
[PRÓLOGO.1] Llegada al mundo. (CERRADO)
Teracris lentamente abrió sus ojos y pudo ver a una criatura que le tendía su mano:
-"Al fin despertaste jeje, mi nombre es Adolfo y soy tu padre"
El creador entró en razón, ahora era un Humano y se encontraba dentro del mundo que él había creado. "Qué bien se siente" pensó, miró su cuerpo, sintió el suelo debajo de él y se dejó deslumbrar por el paisaje que lo rodeaba.
-"Y bien, cuál será tu nombre?" preguntó Adolfo.
-"Cristian... me llamaré Cristian" contestó Teracris.
-"Menos mal que pude crearte, me vendrá bien tu compañía".
Desconcertado por la afirmación de su "padre" Cristian indagó acerca de su "creación" a lo que Adolfo procedió a explicar:
"Ni siquiera nosotros los humanos conocemos nuestro origen, pero hay algo que si sabemos. Así como nosotros comenzamos a existir, otras criaturas a quienes llamamos Huecos han hecho aparición y vagan por el mundo con la única finalidad de matar y destruir. No sabemos bien por qué ellos están aquí, pero hay algo que pudimos descubrir y es como crear vida.
Cada vez que un Hueco muere podemos crear, o invocar no se como llamarlo, a otro ser humano. Solo tenemos que hacer correr nuestra sangre a través de una herida y dejar que se junte con la de la criatura, así fue como te traje a la vida hace unos minutos"
Cristian estaba totalmente sorprendido de lo que había creado, pero algo le llamaba mucho la atención y eran estas criaturas, los Huecos... no estaban en sus planes y le resultaba muy extraño que existiera algo así en su mundo.
-"Gracias Adolfo por traerme a la vida, tu vives aquí entonces?"
-"Así es, decidí alejarme de la ciudad y venir a este hermoso lugar entre las montañas. Ven, te mostraré mi hogar y te daré algunas ropas."
Adolfo acompañó a Cristian hasta su morada, una cueva entre las montañas donde tenía una cama improvisada, unos muebles construidos con rocas donde guardaba alimentos, y demás utensilios como cuchillos y palos. Una vez allí le ofreció para comer una sopa que estaba preparando y le dijo:
-"Voy a enseñarte el estilo de lucha de los monjes, aquí tienes un regalo de mi parte. Quiero que entrenes conmigo y perfecciones el arte de la lucha"
Cristian recibió de regalo 2 armas, un Nunchaku y un Kama. Su aventura en busca de descubrir este nuevo mundo había comenzado... sin embargo el problema de los Huecos era algo que no dejaba de inquietarlo.
Al cabo de unos días, Adolfo le dijo a Cristian:
"Quiero presentarte a un amigo mío, el vive en estas montañas como yo alejado de la sociedad"
Luego emprendieron camino, aproximadamente a 1 km y medio de la casa de Adolfo se encontraba Arkitas, otro Humano Primordial que había sido bendecido con las artes arcanas.
-"Ey Arkitas, como estás viejo querido?" Exclamó Adolfo.
-"Pero miren quién viene a visitar, y veo que vienes con compañía esta ves" Replicó Arkitas.
-"Así es, te presento a Cristian, mi hijo".
-"Pero que buena noticia! Aunque por otro lado... eso significa que te has encontrado un Hueco en estas montañas?"
-"Si, lamentablemente parece que de a poco están ganando terreno, es un..."
Las palabras de Adolfo fueron interrumpidas por la llegada de un nuevo Hueco similar al anterior, un cuadrúpedo con fisonomía de lobo, el cuál arremetió contra Cristian logrando morderlo en uno de sus brazos. Por suerte Adolfo y Arkitas se decisieron rápidamente del monstruo al combinar sus artes de combate, logrando salvar a Cristian de un daño mayor.
-"Por qué no traes a un hijo a la vida?" Preguntó Adolfo a su amigo.
-"Es cierto... no tenía pensado hacerlo, pero dada la situación creo que no tenemos otra elección" Contestó Arkitas.
Así fue que decidió verter su sangre en el cuerpo del Hueco para dar vida a un nuevo Humano, a quién llamaría Arquimides, y pasaría a ser el contenedor de Redro, aunque Arkitas no lo supiera.
Redro sintió un cosquilleo cuando su escencia entro en su recipiente. De a poco abrió los ojos, y se dio cuenta por primera vez lo que significaba estar vivo. Se presentó con su padre y los demás individuos, reconociendo enseguida a Teracris, ya que al pertenecer a la misma escencia pudo notar que se encontraba frente a su Creador. Al ver que se presentó como Cristian, Redro comprendió que la intención de Teracris era mantener sus identidades en secreto para no intervenir con el curso de la vida en el Mundo.
Al terminar la presentación, los 2 Humanos decidieron dedicar un tiempo a entrenar a sus hijos y transmitirles todos los conocimientos que ellos poseían. Cristian fue entrenado para aprender las artes marciales, y Arquímedes aprendió todo sobre las artes arcanas, que curiosamente resultó ser la magia que el mismo Redro había creado.
Un año pasó desde que los dos muchachos comenzaron su entrenamiento y se convirtieron en verdaderos maestros en su campo. Cuando su aprendizaje terminó, Arquimides tenia algo en claro. Por alguna razón, debía ir a recorrer el mundo... había algo que necesitaba presenciar....
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